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Nota: Sol Romero  
El lado B que nos dejó netflix 2018
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Indignado por una multa que le cobró Blockbuster por atrasarse al devolver una película, en 1997 el californiano Reed Hastings decidió crear una cadena de videoclubs en la cual no existiesen multas por retrasos.La idea devino en el nacimiento de un sitio web donde podías elegir la película que querías ver y te la enviaban en formato DVD por correo a tu casa. Con la revolución del streaming el sitio se conviritió en Netflix, la línea que nos acerca a la adicción de las series. Para terminar un año cargadísimo de arte audiovisual, Muchamerd te trae tres series que ofrece la plataforma y que quizás aún no han llegado a ser objeto de debate entre tu gente. Dale play.

Crítica:

La píldora roja de Matrix sirve de base para escapar de la soledad en un pueblo de Inglaterra

 

 

A Neo le ofrecieron en 1999 dos chances encapsuladas. Una era tomarse la pastilla azul y seguir viviendo en la realidad inventada por la Matrix, sumido la cómoda ignorancia de un eterno sueño virtual. La otra opción venía con la pastilla roja que abrazaba la dolorosa verdad de liberarse del sistema y enfrentarse con la realidad.
 
En un rincón de Inglaterra la escritora Lottie Mogach escribió “Kiss me first” (Bésame primero) y Netflix decidió convertir sus páginas en una atractiva serie que oscila entre la animación y los cuerpos de carne y hueso. Hasta ahora, una sola temporada de seis capítulos nos introducen en el mundo de un grupo de personas que escapan de su infeliz contexto azul para sumirse en la realidad virtual que les permite Azana.
 
 

 

 
 
Azana es un juego de realidad virtual en el cual el usuario se mete con cuerpo y alma a un sistema creado para su placer. Con distintos escenarios, ofrece experimentar la posibilidad de ser quien quieras, siempre que asumas el riesgo que esto trae. Leila, una adolescente de 17 años que acaba de perder a su madre, es una ferviente usuaria del juego. Pisa el escenario Red Pill (Píldora roja) creado por un cínico personaje que no solo está presente como jugador en el mundo virtual, sino que aparentemente lo utiliza para manipular a los jugadores en sus vidas cuando no están sumidos en Azana.
 
Así, la serie refleja de una forma excitante y adictiva los problemas de la era de la posverdad, dónde la diferencia entre realidad y ficción se diluye a través de nuestras pantallas de cada día.  La originalidad de la idea y el juego de entremezclar animación con mundo real hace de “Kiss me first” una propuesta que se destaca en la oferta netflixeana.
 
 
No es la moral cristiana la que determina si vas al cielo o al infierno después de morir: un sistema de puntos dice quién la pasa bien post mortem y quien como el culo
 
 
 
 
La sitcom yankee revivió este año con “The Good Place”, una comedia que re inventa en la pantalla portátil la idea de que existe un cielo y un infierno y que nuestras acciones son nuestro destino. La ética kantiana, la virtud moral aristotélica y el utilitarismo de Hume son algunas de las teorías filosóficas que rigen los capítulos de la serie creada por Michael Schur que parece manejar el sentido del humor que extrañábamos en las creaciones estadounidenses.
 
 
 
Michael es el arquitecto de uno de los vecindarios de “The Good Place”, el lugar donde van a parar las buenas personas luego de morir. Allí todo es perfecto. Las heladerías tienen gustos placenteros como: “sabor a ropa recién lavada y perfumada” o “sabor a celular cargado al 100%”. La vida después de la muerte parece ser sólo para disfrutar. Elleanor fue una persona de mierda mientras vivió y sin embargo terminó en el buen lugar, aquen donde van a parar los que sólo hicieron buenas cosas para la humanidad. Decide ocultar el error y para eso un profesor de filosofía le enseñará como ser una buena persona según los preceptos morales universales.
Al bien pensado guión se le suma la excelente fotografía y el hecho de que cada capítulo tiene un buen gancho para querer darle play al que sigue. No es ni será nunca Friends, pero se acerca a la ñoña sitcom que nos gusta en Muchamerd. 
 
 
Velázquez, Picasso, Cervantes y otros grandes personajes españoles resucitan para custodiar las puertas del tiempo
 
 
 
 
El gusto por las ficciones que no subestiman a los espectadores nos obliga a les muchamerdianes a odiar La Casa de Papel. La copia fiel al Plan Perfecto con una sobredosis de suspenso barato y misoginia fue él éxito español del año que se va. Sin embargo, de España también salen productos de calidad. Por eso traemos a este pequeño ranking de Muchamerd la ficción histórica titulada “El Ministerio del Tiempo” que ya tiene tres temporadas completas en Netflix.
 
Si bien fue estrenada en 2015, la última temporada llegó a Argentina en 2018 y por eso decidimos incluirla en esta ñoñanota para que te mandes a verla. El gobierno español custodia las puertas del tiempo con la premisa de que la historia es la que fue y si cambiásemos una pieza podría ser más perjudicial que el franquismo. Para esto tiene una patrulla comandada por Amelia Folk, la primera mujer española en estudiar en una universidad. A través de una serie de aventuras que mezclan drama y comedia, la serie propone una forma didáctica de conocer la historia de España, rescatando algunos personajes fundamentales del arte hispánico que reviven para contar “qué hubiera pasado si…”. Qué hubiera pasado si Cervantes no escribía El Quijote, si Picasso no plasmaba la guerra civil en el Guernica o si Lope de Vega se quedaba sólo con la poesía y no transformaba la dramaturgia hispana.
 
 
 
 
El Ministerio del Tiempo es definitivamente una serie que sí. Que sí se deja disfrutar desde todas sus aristas, desde el guión, los acertados datos históricos, el montaje y las actuaciones de un elenco que se destaca. Promete aunque sin confirmación oficial, una nueva temporada para el 2019.
 
Trailer