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Cleveland
25.10.2013 | Harvey Pekar - Joseph Remnant

Del gran Harvey Pekar (American Splendor), Cleveland es un comic que continua retratando la vida del autor desde el slice of life, pero que ahora, en su obra póstuma, lo hace poniendo especial atención en el espacio que lo rodea, la ciudad en la que vivió toda su vida. 

El slice of life autobiográfico es uno de los géneros que más ha calado entre los autores de esta generación, siendo en el pasado una de las grandes temáticas del underground. Pero una cosa es contar una anécdota o un momento concreto de su vida y otro convertir toda su obra en una autobiografía, y de paso retratar los espacios, el paso del tiempo, a las personas que te rodean y las relaciones que se establecen con esas personas. Este último caso es el de Harvey Pekar, que ha convertido toda su obra en un reflejo escrito y dibujado de su vida.

 

Harvey Pekar, fallecido en 2010, inicio su carrera como narrador de sí mismo cuando empezó a autoeditarse en la segunda mitad de los setenta a través del que es su trabajo principal: American Esplendor. Y así ha seguido hasta la publicación de su obra póstuma Cleveland, ilustrada por Joseph Remnant,  en la que nos sigue hablando de él y de su vida en la ciudad en la que vivió desde su nacimiento hasta su muerte. En este caso ahonda en su relación con los libros y la música  desde el punto de vista de un coleccionista.

 

Cleveland se abre con un breve retrato histórico de la ciudad desde su nacimiento hasta la actualidad. Pero no nos espantemos, se trata de un biopic urbano que va más allá del dato, lo que Pekar nos muestra es una sinfonía de los movimientos sociales, demográficos, económicos y políticos que han ido conformando y sucediendo en esta ciudad del Medio Oeste estadounidense. Si bien por un lado la obra de Pekar trata sobre él mismo, la otra gran protagonista es Cleveland, de ahí que en este trabajo dedique tanto tiempo a delimitar las características de esta ciudad, lo cual nos ayudará a encontrarnos con el narrador, el autor y el protagonista que son la misma persona. Eso es lo que quizás sea lo más interesante de la obra de Pekar y en concreto de Cleveland: el autor aparece en la obra para convertirse en narrador omnisciente a la hora de explicar su pasado en primera persona omitiendo por completo lo subjetivo en lo visual.

 

Pero Cleveland va un poco más allá, se trata de una obra que en el fondo es descorazonadora; parece que Pekar en la recta final de su vida escribe más por obligación que por gusto, y la ciudad no es que vaya a peor, pero las perspectivas de futuro que nos plantea a través del relato paralelo de la urbe y de su propia persona es la historia de un no lugar que el autor ha trastornado para convertirlo en su hogar y que lleva cayendo en picado desde hace décadas. De hecho Pekar sitúa uno de los puntos álgidos de la historia de la ciudad en un partido de baseball entre los Cleveland Indians y los Boston Braves en el año 1948, un momento vivido por la mayoría de habitantes, es decir por una comunidad.

 

En la obra de Harvey Pekar hay otro aspecto que parece seductor: la capacidad de hacer de su trabajo como funcionario del estado algo meramente instrumental, hasta el punto que rechaza irse de la ciudad por la seguridad que este le proporciona para volcarse en cuerpo y alma a coleccionar libros y discos de jazz, así como escribir historias que irán destinadas al cómic pero que serán dibujadas por otros. El primero de ellos, Robert Crumb, y el último, Joseph Remnant, que parece tiene la capacidad de plasmar esa predeterminación pesimista que el autor proyecta en su visión del futuro.

 

 En resumen Cleveland es una lección de geopolítica y una autobiografía pero, sobre todo, es un espacio creado por Pekar, capaz de emocionarnos y de hacernos sentir pequeños, pero que muy pequeños.

 

Fuente: Medios