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El ojo del los reporteros gráficos mendocinos

El fotoperiodista informa a través de sus imágenes. Por esto, el fotógrafo debe pensar y actuar como periodista pero teniendo presente que debe estar siempre allí, donde se desarrolla la acción. Esto implica ventajas en la oportunidad de captar una imagen que puede convertirse en histórica.


Al igual que el redactor, el fotógrafo debe ser capaz, con su fotografía, de contestar a las seis preguntas fundamentales de toda información: quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué.

No es nada sorprendente comprobar que muchas excelentes fotografías de la historia del reportaje contemporáneo han sido conseguidas por fotógrafos que iban a cubrir un acontecimiento considerado a priori como intrascendente, y se han tropezado con una acción que les ha permitido captar la fotografía más importante de su vida profesional. De ello se desprende que un buen profesional debe estar siempre en alerta máxima, incluso cuando cubre una rueda de prensa, puesto que nunca se sabe lo que puede ocurrir.

De todos modos, las fotografías que, en apariencia son anodinas, cumplen una función importante como testimonio de un acto público. Además, un ángulo apropiado o un detalle curioso (miradas involuntariamente ambiguas, ademanes divertidos) pueden dar a la imagen un toque de distinción, producto, eso sí, de la casualidad más que de una voluntad del autor.