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Nota: Marcos Oliveri  
Rock nacional y literatura universal
30.09.2014 |

Una canción a medida de las circunstancias…

Es sabido que el rock nacional tiene una tregua intocable con la literatura universal y no es muy difícil recordar algún disco de Spinetta homenajeando a un poeta francés, o una banda llamada Cuentos Borgeanos, directamente. Los Divididos, en incontables ocasiones, y Iorio, luego de Hermética, justamente con nombre de banda y nombre de disco, mostraron respeto al poeta Pedro Bonifacio Almafuerte Palacios.

 

Almafuerte Palacios fue también aclamado por los Bulldog en el tema Piu Avanti, y eso nos dice que no solo el rock argentino estaba en el mundo literato sino también el punk rock.
Los queridos despreciables de 2 minutos en Mosca de bar hablan del maestro 
Enrique Symns, entendiendo la vida desde el Bar Británico, que lo vio escribir mil palabras y más.

 

 

He aquí, casualidad o causalidad, que otro artista beat nuestro, Ricky Espinoza, le dedica un tema a un gringo nacido en Alemania llamado Henry Charles Bukowski. De poemas manchados con sangre, de sexo drogas y literatura nace El último vaso de vino, por Flema, y con una intro de un fragmento recitado por Iorio: “Mi alma, borracha de vino, es más triste que todos los árboles de Navidad muertos del mundo”.
O sea, Ricky Espinoza + Bukowski + Iorio = Nihilismo anarco literario. 

 

Aquí el poema LIBERTAD que inspiró al punk rocker:

 

Él tomó vino toda la noche, aquel 28,
y seguía pensando en ella;
la manera en que caminaba y hablaba y amaba
la manera en que le dijo cosas que le parecían verdad,
pero no lo eran, y él conocía el color
de cada uno de sus vestidos,
y sus zapatos, el conocía la parada y la curva de cada taco,
tan bien como las piernas a las que le daban forma.

 

Y ella había salido otra vez cuando él llegó a casa, y
volvería con ese especial hedor, otra vez
y así fue.
Ella llegó como a las tres de la mañana
inmunda como un cerdo comemierda,
y el agarró el cuchillo de carnicero
y ella gritó,
retrocediendo contra la pared de la pensión
todavía bella de algún modo,
a pesar de que el amor se esfumaba.

Ese vestido amarillo,
su favorito,
y ella gritó de nuevo.

Y él agarró el cuchillo
se desabrochó el cinto,
se arrancó la ropa delante de ella,
y se cortó las bolas.

Y las tuvo entre sus manos,
como nueces
y las dejó caer en el inodoro
y tiró la cadena.
y ella seguía gritando,
mientras la habitación se ponía roja
OH DIOS!
QUÉ HAS HECHO?
Y él se sentó ahí,
sosteniendo tres toallas entre las piernas
no importándole ya si ella se iba o se quedaba
si se vestía de amarillo o de verde
ni ninguna otra cosa.

Y mientras con una mano sostenía las toallas,
levantó la otra y se sirvió otro vino.

 

Y aquí la letra de la canción:


Él tomo vino toda la noche,
mientras pensaba en ella,
en la forma que ella amaba,
en su manera de andar,
en la manera en que le dijo muchas cosas,
cosas que no eran verdad.

 


Cuando el llegó a casa,
ella había salido otra vez,
volvió a las tres de la mañana,
demasiado bella para él,
el sacó la 22 del ropero,
y ella gritó en la pensión,
el tomó otro vaso de vino,
la 22 estalló,
la habitación se ponía roja,
y ella miraba sin hablar,
aún lucía bella, muy bella,
pero ahora nada importa.

 


Él se sentó tambaleando,
y no dejaba de sangrar,
como queriendo perdonarla,
besó uno de sus pies,
sirvió su vaso con vino lentamente,
y bebió por última vez,
por última vez,
por última vez.