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Nota: Alejandro Frias  
El pavor y la lectura de buenos cuentos
26.07.2012 | William Sansom

 

“No mires abajo”, del inglés William Sansom, es una experiencia de introspección que nos acerca al pánico de la vida.

 

La Bestia Equilátera acaba de lanzar “No mires abajo”, del inglés William Sansom (1912-1976), un volumen que reúne once cuentos de este maestro de la narrativa, uno de los mejores que dio la lengua inglesa en la segunda mitad del siglo XX.

 

“No mires abajo”, como buena parte de la obra de Sansom, nos lleva a penetrar en los más profundos temores de los personajes, llevándolos al extremo para exponernos a nosotros, lectores desprevenidos que nos vemos reflejados en un oscuro espejo de pavores.

 

Las alturas, los insectos, el encierro, el ridículo. La humanidad le teme a demasiadas cosas, y demasiadas cosas pueden llevar a una persona a la desesperación, y allí donde se manifiesta un miedo Sansom mete su pluma para exponerlo.

 

La descripción densa de las tensiones musculares, la reconstrucción de percepciones físicas y mentales que no llevan más que a la desesperanza, el detalle de momentos infinitos que se prolongan por eones, aunque de milésimas de segundos se trate. La genialidad de la pluma de Sansom, su conocimiento de la especie humana y su capacidad de mostrarla en su debilidad, todo es un cúmulo que trasciende el papel para materializarse en un vórtice en el que se concentran cornisas, arañas, claustros sin salida o un ridículo ramo de flores.

 

Sansom escribió para perturbarnos, para que nuestros sentidos no se quedaran quietos, para que no tuvieran paz. Y ahí está “No mires abajo”, para recordarnos nuestra vulnerabilidad.

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