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Nota: Sebastián Franks   |  Foto: MuchaMerd
Verde que te quiero verde
08.05.2017 | Parque Cívico, Mendoza.

Es curioso como el estado de derecho es la forma en la que el sistema político registra las demandas sociales y las incorpora al código. La despenalización del cultivo de marihuana es y sigue siendo un tabú para ciertas esferas políticas (y sociales) que solo ven narcotráfico y delincuencia asociado a esta planta.

Es a través del reclamo sistemático y organizado que se logra instalar en la agenda pública y política un reclamo social que ya lleva (en nuestro país) más de una década. Por eso cada primer sábado de mayo, aquí y en miles de ciudades del mundo, se marcha, se concentra y se milita una demanda que, a pesar de su legitimidad, sigue sin una respuesta efectiva por parte de las autoridades y, en muchos casos, deficiente y, en otros, hasta puede observarse retrocesos.

 

 

Preámbulo necesario para encuadrar la cobertura de un evento que seguimos de cerca y que desde hace varios años dedicamos líneas y espacio en nuestro medio para aportar a la causa.

 

“La marcha mundial de la marihuana”, en nuestra provincia, es itinerante y cada tanto muda su punto de encuentro. Este año y como viene siendo desde hace un par, el lugar elegido por los manifestantes fue el Parque Cívico de la Ciudad de Mendoza, justo frente a la Casa de Gobierno.

 

 

El sábado fue otra jornada de lucha: pacífica y tranquila (como siempre). Convocados a partir de las 14 horas, los manifestantes fueron ocupando, de a poco, pequeñas parcelas del parque que se vio celosamente custodiado por las fuerzas de seguridad en varias modalidades: azules de a pie, bicipolis, oficiales de tránsito que se cansaron de poner multas y hasta un helicóptero en un operativo cauteloso pero muy planificado.

 

 

En Mendoza, la marcha suele reunir a muchos jóvenes pero sigue siendo un espacio sumamanete amplio; pueden encontrarse desde grupos de activistas, cultivadores, grupos de universitarios y hasta familias enteras, organizaciones sociales, grupos de artistas y un abanico muy diverso de ciudadanos.

 

 

Entrenados en seguir de cerca este fenómeno cultural y político arribamos al Parque Cívico alrededor de las 4.20, momento más que oportuno para sumarnos a la proclama y captar todo el color de una jornada que convocó a cientos de manifestantes.

 

 

La jornada transcurriría pacíficamente hasta alcanzar su punto más sublime en el encolumnamiento de todos los presentes para marchar por calle San Martín y llegar hasta las puertas de la Legislatura provincial con el mandato: "terminar con la criminalización y persecución de los usuarios y cultivadores y el reconocimiento de los usos medicinales e industriales del cannabis y la regulación del acceso al mismo”.

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