Paula-C---Cotra.jpg
Nota: MEC   |  Foto: Marcos Doña
Paula Cano: una maga a la hora de crear
13.11.2017 | Mendoza

Traza su propio universo femenino sabiéndose una alquimista entre lo visible y lo invisible. El arte es su juego y cada obra, una aventura para desplegar su mundo interior. 

Alcanza con recorrer sus pinturas, dibujos y collages para darse cuenta de que su obra es autorreferencial. Un estado de ánimo, una vivencia trasformadora, una canción que resuena en su cabeza o la misteriosa conexión con lo que nos rodea, toman forma en trazos y composiciones con una fuerza expresiva que, sin proponérselo, hace eco en otras mujeres que se sienten identificadas.

 

María Paula Cano, como artista plástica, es todo ese universo que habita en ella. Su producción, en primera persona, parte siempre desde el juego y de esa verdad de que todos “somos magos a la hora de crear”.

 

 

Su primer recuerdo con acuarelas y pinceles se remonta a su infancia, cuando tenía 7 u 8 años. Ahí descubrió que la pintura era un canal honesto para reconocerse y le hizo caso a su intuición. Se lanzó:

 

“Estaba en la casa de mi abuela materna, me quedaba muy seguido con ella porque éramos muy unidas. Ella había comprado unas acuarelas (entre un montón de juegos y sorpresas mágicas que preparaba con amor para sus nietos) y una tarde, mientras ella hacía limpieza en la casa, me senté a dibujar y a pintar con mucha dedicación a una modelo especial: su gata Talita. Al ver el trabajo terminado, mi abuela se puso muy feliz, me llenó de los halagos más hermosos  (creo que realmente le gustó la pintura...) y lo expuso en la puerta de heladera con un imán a la vista de todos los visitantes que entraban a su cocina. Ella señalaba el trabajo orgullosa y yo me sentía toda una artista. Estuvo expuesto mucho tiempo allí”, recuerda.

 

Luego pasó por la Escuela Provincial de Bellas Artes, un tiempo hizo pie en la Universidad Nacional de Cuyo y desde hace más de 10 años se dedica a transitar un camino propio en el que afianza un estilo personal. “Anclaje a tierra”, “Desde el sol central del Universo” o “El péndulo”, son algunos de los nombres de los cuadros en los cuales se espeja.

 

 

En estos últimos años, como voluntaria, también ilustró un manual de la fundación internacional Médicos Sin Fronteras, y una obra suya titulada: “A la luz de la idea”, forma parte del Calendario Feminista 2017 impulsado por la organización social “Un Pastiche” y el medio de comunicación integral feminista llamado “Ahlalo”; por sólo nombrar dos de las colaboraciones que ha realizado para proyectos con fines humanitarios. “El arte puesto al servicio de un bien mayor realmente transforma el mundo”, cuenta y se le ilumina la mirada.

 

Su última colaboración entrelazando voluntades la llevó a la música. A su primera experiencia como realizadora del arte de tapa de un disco. Fue la cantautora Fernanda Eneida (ex vocalista Androide), quien le confió la imagen de su más reciente EP “La querencia”.  

 

Es así que Paula va transitando su camino. Probando, buceando, generando vínculos. Es consciente de que es mujer en el arte y desde ahí deja fluir su necesidad creativa. Esta semana le abrió las puertas de su casa-taller a Muchamerd para mostrar un trocito de su universo de trazos libres y colores, y esto nos contó:

 

 

¿Cuándo te diste cuenta que tu camino iba a estar relacionado con la plástica y lo visual?

 

Me parece que aún estoy dándome cuenta… De niña siempre me gustó dibujar, no sé si lo hacía tan bien pero lo disfrutaba mucho y  era como ubicarme en un espacio interno donde podía ser yo. Me sentía segura expresándome así. Luego en la adolescencia fui tres años a la escuela Provincial de Bellas Artes y allí percibía que mi camino podría estar relacionado con lo artístico: también hice algo de teatro, canto y guitarra (la música es la asignatura pendiente en mí para retomar y desarrollar). Después estuve varios años bastante desconectada de todo eso en general, pero sí escribía mucho,  hasta que a los 21 años decidí entrar a la Universidad de Arte porque me parecía que era lo único que tenía más en claro como habilidad a desarrollar. Entonces volví a retomar la plástica y es hasta el día de hoy que esta herramienta me sostiene como canal de expresión y reconexión conmigo misma y el juego. Me recrea y me da la posibilidad de explorarme sin límites a través de los materiales.

 

Supongo que mi camino siempre estará relacionado en gran medida con la plástica y lo visual. Pero tengo en claro que sólo voy a hacerlo mientras lo disfrute como un niño jugando, con esa espontaneidad.

 

 

-¿A esta altura de tu carrera crees haber desarrollado un estilo propio y personal?

 

-La verdad es que hace muy poco (no más de dos años) que creo estar comenzando a darle un carácter más auténtico y personal a mis trabajos. Es como si tanto tiempo de “ensayar” técnicas y trazos, éstos estuvieran  brindándome la confianza necesaria para poder representar con soltura y mayor fluidez todo lo que tengo para dar a través del arte. Uno va adquiriendo oficio con la práctica y esa es la herramienta que se va integrando dentro del Ser naturalmente, poco a poco, como una semilla. Luego es casi como si el proceso de crecimiento y maduración comenzara a tomar las formas necesarias para inventarse por sí mismo: empieza el juego. Conectar con la magia del arte, con esto de que somos magos a la hora de crear, que podemos hacer la alquimia necesaria entre mundos de lo visible y lo invisible, que somos un canal de expresión y de comunicación. Creo que a esta altura de mi carrera recién está por dar a luz lo que puede ser un camino maravilloso lleno de aventuras y nuevos aprendizajes por descubrir.

 

 

-¿Cómo es tu proceso a la hora de generar una nueva creación?, ¿con qué técnicas y materiales te sentís más afín?

 

-No tengo un proceso definido, siempre surgen los trabajos desde las inmensas ganas de entrar en el juego de dibujar, pintar, recortar y pegar, de no saber cómo ni a donde voy a llegar cuando termine. Ese es el motor que me impulsa, a veces más activo, a veces reposa un tiempo… Pero siempre está. Algunas creaciones nacen desde las cosas más simples de la vida, de la observación de los objetos cotidianos que nos rodean: puedo sentir la magia que esconde una simple caja de té, una taza sobre la mesa, una planta, figuras que están siempre a mi alcance para ser recreadas a través de mi mirada. También hay otras obras que surgen más de un proceso de interiorización conmigo misma que estoy descubriendo desde hace unos años. Esos trabajos en particular sí llevan otra modalidad de creación un poco más complejo y  tiempos más holgados para terminarlos, ya que son imágenes que surgen como si vinieran desde un sueño o una visión en mi mente, generalmente cuando estoy experimentando vivencias intensas que me están transformando como ser humano.

 

Utilizo técnicas mixtas para trabajar ya que me permiten crear sin limitación. Entre los materiales que más uso últimamente se encuentran los óleos pastel, acrílicos, esmaltes sintéticos, pintura asfáltica,  collage de revistas y papeles variados. Ahora estoy descubriendo la acuarela desde hace muy poquito y me está gustando mucho. Generalmente uso como soporte la hoja en blanco de diferentes tamaños y gramaje, pero estoy abierta a experimentar con otros formatos  y materiales.

 

 

-Tu obra se percibe autorreferencial y con una búsqueda interior, ¿sos tu fuente de inspiración?

 

-Totalmente. Todo se trata de la visión interna del mundo donde yo soy y somos todos con el todo. Pero siempre desde ese lugar chiquitito que sería mi expresión individualizada como artista. Así busco darle lugar a la obra  intentando ser lo más genuina conmigo misma al momento de crearla y expresarme. En gran medida soy mi propia fuente de inspiración.

 

-Muchas mujeres se sienten identificadas con lo que tus cuadros transmiten, ¿qué te genera eso?

 

-Mucha gratitud. Me han dicho varias veces que mi arte es muy femenino, que las figuras que dibujo representan una expresión de la mujer y su universo íntimo…La verdad es que no es algo que siquiera yo haya pensado o hecho conscientemente. Simplemente voy volcando en el papel lo que me pide transmitir mi corazón a cada momento. Dibujo mucho la figura femenina porque soy mujer y vivo mis procesos de descubrirme y observarme desde ese género, desde esa lente interior que soy busco proyectarme hacia el afuera y eso también se refleja inevitablemente en la obra.

 

-Ilustraste como voluntaria para Médicos Sin Fronteras y para un calendario feminista, ¿cómo fue la experiencia? ¿Te gusta participar con tus dibujos de causas humanitarias y luchas sociales?

 

-Esos son de los trabajos que más me gustan. Cuando el arte que uno hace se logra unir a una causa mayor sucede lo más mágico que puedo sentir como artista: uno se transforma en  herramienta de un propósito con un sentido mayor: el arte al servicio del amor, el arte que recupera su lugar en la unidad con el todo, se despersonaliza del autor, te recuerda que estamos construyendo este mundo entre y para todos. Que es hermoso compartir los dones y talentos que traemos para transformar realidades colectivas.

 

-¿Crees que el arte puede ayudar a cambiar cosas en el mundo?

 

Totalmente. Como te decía antes, que el arte puesto al servicio de un bien mayor realmente transforma el mundo. Incluso el simple hecho de sentarse a crear arte, aunque no salga de la casa, está transformando la vida de la persona que se permite bucear en su interior y darle un nuevo espacio a su propia existencia. Conectarse con la creatividad del ser ya es en sí mismo un acto de valentía, permitirse salir de lo mundano para abordar un viaje sin tiempo ni espacio dentro  de las múltiples formas del Arte no solo cambia las cosas en el mundo, cambia la forma de mirar al mundo .

 

-¿Tenés referentes artísticos a los cuáles admirás?

 

-Sí, muchísimos. Y siempre van cambiando y apareciendo nuevos. Todo el tiempo encuentro referentes que admiro sean reconocidos o no tanto. Dentro de las redes sociales me encanta ver lo que publican otros artistas locales y de todas partes del mundo  ya que hay un abanico interminable de obras que me ayudan a descubrir nuevos instrumentos para integrar a mi trabajo. Es así como siento que el arte se comparte, se comparten las ideas, las ganas de encontrarse con gente que se anima a mostrar y dar lo que siente, porque todos queremos mostrar un pedacito de lo que somos… También tengo referentes que son monstruos de la historia  y que están siempre en mí, como la obra de Vincent Van Gogh, Schiele y Klimt, entre muchos otros.

 

 

-¿Cómo influye el arte en tu propio universo, en tu vida?

 

-Es mi eje de equilibrio, es lo que me ordena y me trae al presente mágico que añoro cuando me siento perder en la rutina diaria o incluso en mis sueños e ideales más altos… También lo que me recuerda que siempre hay algo más por hacer ahora para ser feliz, para completarse, para comunicarse, para compartirse, para sanarse… Y saber que  puedo acceder a ese caudal de energía creadora infinita capaz de transmutar y re significar lo que existe dentro y fuera de mí, es de las mayores bendiciones que tengo en la vida.

 

 

Para descubrir la obra de la artista visual Paula Cano podés visitar su blog personal o su Fanpage Paula Cano Arte. También la podés encontrar personalmente en diferentes ferias, donde además de exponer su carpeta con trabajos originales y reproducciones con firma de autor, siempre está dispuesta a una conversación para contar sobre el proceso creativo de sus pinturas.