Nota: Florencia Rodriguez   |  Foto: Marcos Doña
Luciano Supervielle y otro lujo que se permite Mendoza
22.05.2012 | Teatro Plaza
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EL músico de Bajofondo se presentó el jueves 17 por la noche en el teatro Plaza de Godoy Cruz. Acompañado por cinco músicos de primer nivel, brindó una presentación exquisita, cargada de intensidad y nostalgia, en la que exhibió su segundo disco solista: Rêverie. Para el recuerdo.

 

Pasión e intensidad, dos términos que definen a la perfección la puesta en escena que dio Luciano Supervielle en la presentación de su segunda placa solista, Rêverie, el jueves 17 por la noche en el teatro Plaza de Godoy Cruz. El artista estuvo acompañado por cinco grandes músicos quienes, en conjunto, dieron como resultado un show que Mendoza no olvidará. El grupo se apoderó del recinto con una impunidad pocas veces vista y se llevó la ovación de un público que quedó fascinado con sus sonidos.
El músico, miembro de Bajofondo y que creció bajo el ala de dos grandes como Juan Campodónico y Gustavo Santaolalla demostró, una vez más, que talento le sobra y ratificó el motivo por el cual es una pieza elemental en la banda de tango electrónico con más prestigio del continente.
Alrededor de las 22.30, las luces del Plaza se opacaron y la figura de Gonzalo Deniz, el músico que sacude Montevideo con su proyecto solista Franny Glass y que acompaña a Luciano Supervielle en la gira, apareció en el escenario. El público enmudeció, una suave luz cayó sobre el artista quien, sin amedrentarse, le ordenó a su guitarra ejecutar los primeros acordes de Ese cielo y, más tarde, los de Hoy no quiero verte nunca más. Los espectadores, muchos de los cuales analizaban con recelo la escena, aplaudieron fervientemente la entrada en calor de una noche de tango y sonidos espaciales inolvidables.
 
 
Supervielle subió a las tablas con algunos de los músicos que también forman parte de Bajofondo. La emoción silenció a las 600 personas que se congregaron en el teatro y que, expectantes, tenían gran dificultad para lidiar con sus ansias.
 
Con intensidad y un sonido poderoso sonó Zizou, y el cambio de clima se evidenció de inmediato. Luego, siguieron Forma aparente y Adónde van los pájaros, nuevamente con la voz de Franny Glass incorporada en el sexteto que invadía la noche. Luciano, en el piano y samplers, orquestaba el show a su antojo, pero dos presencias cobrarían gran protagonismo esa noche: Javier Gasalla y su vibrante violín, que supo erizar las pieles y acelerar los latidos del corazón, y Martín Ferres, quien manipuló el bandoneón con una soberbia que llamaba al delirio. La fórmula del éxito.
 
 
Luego, llegarían las versiones de No soy un extraño, de Charly García, que el músico interpretó en francés y, más tarde, Borges y Paraguay, creación del mendocino Daniel Martín y Gritar, de la banda de punk uruguaya Los Estómagos. A esta altura, los espectadores ya conocían el éxtasis e, incluso, nadie palpitaba el final del recital, que llegó de manera inesperada.
 
Nadie estaba dispuesto a marcharse, actitud que se intensificó cuando Perfume y Pa’ bailar, dos clásicos del grupo rioplatense, comenzaron a rugir en el recinto. La reacción fue inmediata: todos se levantaron de sus asientos bailando y aplaudiendo.
 
 
La velada fue única y el anuncio de Luciano avivó las energías de su público, que no paraba de clamar por más: “Volveremos a fin de año con Bajofondo a presentar el nuevo disco en el que estamos trabajando”, dijo, y desató la locura.
 
Una imponente actitud y una notable precisión marcaron el show de Supervielle y el grupo de músicos que brindaron una presentación exquisita. La prolijidad en las transiciones y la perfecta ejecución de cada instrumento dejaron a su público con una mezcla de nostalgia y conmoción, esperando el regreso del músico franco-uruguayo con los más importantes referentes del tango electrónico que ha conocido Argentina. Un verdadero lujo, una noche para el recuerdo.
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