Nota: Florencia Rodriguez   |  Foto: Marcos Doña
Los Cafres y el legado reggae argentino
13.06.2012 | Auditorio Angel Bustelo
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La banda liderada por Guillermo Bonetto se presentó el jueves 7 de junio en el Auditorio Ángel Bustelo. El recital, destinado a los verdaderos fanáticos de la banda, recorrió desde los inicios hasta lo último del grupo.

 

Bob Marley decía que el reggae es la música del tercer mundo, una bendición, la noticia cantada, la que no se enseña en la escuela y que, por este motivo, es necesario entender las letras, su profundo significado. De la misma escuela, Los Cafres llegaron a Mendoza con mucho más que un crecimiento melódico que viene gestándose hace más de dos décadas. La evolución en sus letras que aún conservan la pureza del reggae embelesaron una noche que recorrió los inicios de la banda hasta lo más reciente del grupo: “El paso gigante”. Un recital para sus verdaderos fanáticos.

 

Pasadas las 22, el público que llegó al Auditorio Ángel Bustelo y del que formaban parte grandes y chicos, comenzó a impacientarse por el arranque del show. Sus reclamos fueron escuchados y los instrumentos comenzaron a sonar mientras el telón subía lentamente. Guillermo Bonetto, líder de la banda, saltó a escena anunciando que la fiesta apenas comenzaba.

 

Dale!, Kaos y Loco fueron algunos de los primeros en sonar. Luego comenzó el recorrido por cada etapa cafre y Duro Remedio, del disco Instinto de 1995; Hasta cuando de Frecuencia cafre del ’94; Sólo un pensamiento, también de Instinto y Es la música de Instintu dub de 1996 se sumaron al repetorio. El recital develaba a los verdaderos fanáticos del grupo.

 

La ejecución de los instrumentos fue prolija y fiel a lo que se escucha en los distintos álbumes. Bonetto, de seductora voz, no perdió una nota y su carisma para interactuar con sus seguidores animó la velada. Escuchó y respondió a cada uno de los comentarios que llegaban desde el público e incluso los animó para que siguieran hablándole.

 

Sin embargo, y como ocurre normalmente en los recitales que sacuden Mendoza, uno de los fanáticos elevó una remera con un mensaje ya conocido por todos: “No a la minería contaminante”. Bonetto, leyó el pedido ante los que presenciaban el show y agregó: “Todo el mundo está en contra, pero hay provincias que viven de eso, es un tema complejo. Yo una vez quise opinar y casi termina todo mal. Metámonos en el tema, informémonos y opinemos, el país es nuestro manejémoslo”. En ese momento, la paradoja. La banda argentina que más le canta a la paz, a la naturaleza, al amor y a la armonía dejó entrever algunas dudas en su posición con respecto a la actividad minera, dudas que muchos seguidores no recibieron de la mejor manera y lo hicieron notar con gestos y murmullos.

 

“Quizás hubiese sido mejor que sólo leyera el mensaje de la remera”, dijo uno de los presentes a otro mientras el líder de la banda continuaba exponiendo su opinión al respecto. Otro comentario que se oyó fue “Cada uno puede pensar lo que quiere, igualmente no me gusta que esté a favor de la minería que es nociva para la gente”. Un breve y discreto debate se abrió debajo de las tablas aunque nadie se atrevió a levantar la voz.

 

No obstante, todo quedó en el pasado cuando los instrumentos anunciaron que Todo lo que quiero, del disco Instinto del ’95, estaba sonando. Le siguieron Escritorio de El paso Gigante, del 2011; Este jardín de ¿Quien da más? del 2004 y Momento, de Barrilete 2007.

 

Quizás los temas más “conocidos” del recital fueron Aire, del álbum Espejitos y Tus ojos de Suena la alarma del ’97 que formaron parte de esos clásicos que los asentaron en la fama. Imposible y Una perla en mi vida de su último trabajo fueron bajando el telón paulatinamente. Pero una noche reggae no está completa sin el homenaje al profeta del género, Bob Marley. Por este motivo, el cierre estuvo a cargo del himno del movimiento reggae mundial “Get up, stand up”.

 

Los presentes se rehusaron a retirarse e insistieron hasta que la banda, finalmente, regresó a escena para complacerlos durante unos minutos más que los mendocinos no olvidarán.

 

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