Nota: Mauro Sturman   |  Foto: Muchamerd.com.ar
Mansa familia
22.08.2016 | Mendoza, Argentina.
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Muchamerd reunió a los Manso Muñeco en el inicio de toques acústicos que pensamos para este año. Sus comienzos, desafíos, experiencias y su visión de la cultura en Mendoza, en esta nota.

Son las cuatro en punto. Mendoza continúa sumida en el letargo de la siesta que la caracteriza más allá de los pocos autos que amenazan con poner en peligro la tranquilidad de la tarde. Me prendo un cigarrillo para esperar a los invitados de hoy, los Manso Muñeco.

 

Mientras el equipo acondiciona la terraza que funcionará como set, me siento en el cordón. Me paro, camino hasta la esquina, me vuelvo a sentar, estoy ansioso. A lo lejos, un Citroën 3CV rompe el silencio como si se tratara de una caravana gitana que ingresa a un pequeño poblado en el este de Europa. El auto se detiene a unos metros de mi posición y, lentamente, empieza a descender parte de la formación con la que charlaré minutos más tarde.

 

El resto de los manso arriba a la cita por separado. En bondi, a pata, en bici. Se saludan mientras abren una birra y hacen chistes sobre Pokemon Go, el  fenómeno que mantiene en estado zombie a varias personas por estas horas y nosotros seguimos sin entender. Los invito a subir a la terraza donde inaugurarán el ciclo de toques acústicos de Mucha  y acceden rápidamente.

 

 

 

Tras probar sonido y regalarnos un tema de puta madre, se prestan a contarnos parte de su historia en una charla que culminará con el sol ocultándose tras la inmensidad de la Cordillera de Los Andes y la certeza de haber elegido bien a nuestros invitados.

 

 

 

Mucha: La primera pregunta es casi obligada ¿Por qué Manso Muñeco?

 

 

MM: (risas) Manso Muñeco no está atado a algo estrictamente conceptual o que tenga que ver con la esencia de la banda. Suponemos que surgió a partir de algún chiste interno que no recordamos, pero bien puede tratarse deuna especie de personaje urbano apartado de las normas y convenciones.

 

 

Mucha: Uno los escucha y rápidamente se da cuenta que hay influencias de Kusturica, The No Smoking Band, por citar algunos ejemplos. ¿Cómo surgió la idea de trabajar en un proyecto como el que llevan adelante?

 

 

MM: Empezamos a hacer este tipo de música tomando el estilo del folclore de Los Balcanes y Europa del Este pero sin llegar a hacer lo mismo porque tampoco manejamos perfectamente ese formato. Llegamos a la inversa, nos encontramos más con la escala y después si fuimos conociendo a Kusturica y la pequeña orquesta, por ejemplo.

 

 

 

 

Mucha: Claro, digamos que de alguna manera ustedes aggiornaron un estilo a Mendoza, ¿cómo se dio ese proceso, fue intencional o fue surgiendo?

 

MM: Cada uno escucha música muy distinta, en cierta manera fue mezclar eso con música que nos movilizaba y de alguna manera tenía cierto grado de agite. Llegó el punto en que decidimos empezar a mezclar todo lo que teníamos y de esa manera fuimos creciendo.

 

Mucha: Ustedes no hacen música popular pero sin embargo eso no les impidió ganar varios premios, incluso en certámenes donde había jueces de la talla de Gustavo Santaolalla. ¿Cómo recibió Mendoza, una provincia bastante difícil a la hora de adaptarse a ciertos estilos lo que ustedes hacían?

 

MM: Los premios llegaron gracias a la fusión de la que hablábamos anteriormente,  donde todos aportan su granito de arena y se crea esa fusión medio extraña que llama la atención. No somos mucho de anotarnos en concursos, pero es obvio que esos premios nos sirvieron mucho, incluso nos permitieron grabar por primera vez, algo que fue un manso empujón y permitió que por ahí nos conocieran más.

 

 

Mucha: ¿Con qué bandas tienen buena onda o por qué banda pagan una entrada?

 

 

MM: Así diferimos. Bandas en común tenemos aquellas que por ahí forman parte del círculo en el que nos movemos, donde tenemos amigos en común y entonces nos seguimos bastante, como pasa con Los Detestables, por ejemplo. Por ahí pasa que algunos siguen a alguna banda y otros a otra.

 

 

Mucha: Han salido bastante de gira, aunque Chile parece ser un destino bastante repetido para ustedes ¿Por qué?

 

 

MM: Porque Chile es maravilloso (risas). Nos han recibido muy bien siempre y nos han tratado de la mejor manera. Se pueden arreglar buenos tratos para tocar y son muy buenas vacaciones (más risas)

 

Mucha: Alquilaron un bondi y se fueron a viajar un mes ¿Cómo fue la convivencia?

 

 

MM: Excelente, nos soportamos y nos quisimos matar constantemente. A Uruguay nos fuimos un mes en colectivo, compartimos un mes de gira trabajando y haciendo música en la calle, algo que nos ayudó mucho. La verdad es que lo vivimos como una buena familia gitana, girando por ahí.

 

 

 

 

Mucha: Tocaron con los Chico Trujillo y los Cuatro Pesos de Propina ¿Cómo fue la experiencia?

 

 

MM: Con Chico Trujillo en realidad no compartimos demasiado, nos hubiese gustado compartir algún camarín para poder preguntarles cosas que como banda nos podían servir para crecer, creemos que del intercambio pueden surgir cosas de ese tipo y más viniendo de alguien que ya hizo el camino. Para nosotros a veces todo es bastante incierto y difícil porque uno le pone y le pone y no siempre vuelve todo lo que uno hace en la misma proporción. Tocar con ellos sirvió para darnos un poco más de visibilidad pero no cambió mucha nuestra historia.

 

Mucha: En los 90 la cultura ocupó un lugar importante en Argentina en una época en la que el neoliberalismo se ubicó en el centro de la escena. Hoy, dependiendo de la óptica con la que se lo mire, pareciera que el país se está encaminando hacia el mismo lugar. Lo que sucede socialmente ¿Los afecta, tratan de mantenerse al margen o modifica su forma de trabajar?

 

 

MM: La cultura y la música siempre tienen una postura política, se manifieste expresamente o no. Pero claro que nos afecta, cuando hay cambio político nos afecta tanto como a un verdulero o a cualquier persona que forma parte de la sociedad, sobre todo como ocurre en los estratos medios y bajos de la sociedad que es a donde nosotros pertenecemos.

 

Mucha: ¿Cómo es ser músico en Mendoza?

 

MM: En Mendoza es difícil tocar, es la triste realidad. Cada vez hay menos lugares donde podemos tocar y eso hace que quedarse en Mendoza se convierta en un lugar que está bueno para llegar siempre y volver a partir, no solo por lo que comentaba de la provincia, sino porque queremos viajar que es lo que creemos que más nos puede ayudar como banda.

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