Gorillaz anuncia el apocalipsis con estilo en 'Humanz'
04.05.2017 |
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En su nuevo disco, el grupo de dibujos animados pop de Damon Albarn convoca invitados de todo el espectro del pop para demostrar una vez más por qué son la mezcla de rap y rock más interesante de la historia.

Más allá de sus encantos, el Britpop fue el Brexit del rock de los noventa: una reacción monocultural y aislacionista de la Inglaterra del fin de siècle. Pero hay que reconocer que Damon Albarn le dio forma a toda su carrera post-Blur como un contraargumento a esto, precisamente borrando las fronteras. Su versión más exitosa de ese fenómeno es Gorillaz, el grupo "virtual" que se enfoca en el hip-hop. Presentando sus hits heterogéneos y radiables a través de personajes animados, Albarn logró producir una de las mezclas de rap y rock más poperas y menos vergonzantes de la historia.

 

Lo que no implica que siempre haya sido consistente. Como en los cuatro discos anteriores de Gorillaz, el punto más atractivo de Humanz es la amplitud salvaje de su diversidad, con un sesgo refrescantemente joven esta vez: Vince Staples, Popcaan, Benjamin Clementine, D.R.A.M., Zebra Katz, Kilo Kish, Kali Uchis, Kelela, Danny Brown y Jehnny Beth, líder de Savages, toman la posta entre veteranos con más experiencia como Mavis Staples, Pusha T, Carly Simon, Grace Jones, Anthony Hamilton, los héroes del house Jamie Principal y Peven Everett, además del amigo de la casa Posdnous, de De La Soul. Incluso Noel Gallagher, viejo némesis de Albarn, aparece para cantar un poco ("We Got the Power"). Esta pandilla variada no aburre nunca, pero desprende su magia sólo intermitentemente. Cuando lo hace, sin embargo, es algo que hay que ver.

 

"Ascension" abre el set con una alarma distorsionada, y Vince Staples ruega: "Se cae el cielo, baby, ¡mové ese culo antes de que se rompa!", mientras un coro gospel grita: "¡Más arriba!". Según Albarn, la idea detrás de la pre-producción del Equipo Gorillaz era hacer música fiestera mientras se imaginaban "cómo se sentiría si ganara Trump", meses antes de que ocurriera lo inimaginable. Cuando la voz procesada de Albarn declara: "En estas épocas de alzamiento/¡Nada es aburrido!" como si fuera un tipo borracho en su casa, escupiendo frases livianas en el teléfono mientras el mundo se desmorona en su feed de Twitter, es gracioso, exasperante y espeluznante, todo al mismo tiempo. Después Staples, cambiando el canal distópico, lanza el knock out: "Esta es la tierra de los libres/Donde podés conseguir un arma y un gramo baratos/Donde podés vivir tus sueños a menos que te parezcas a mí/Podés ser una marioneta colgada de un puto árbol". No hay himnos acerca de mover el culo más políticamente comprometidos.

 

"Let Me Out" es otro shock futurista, en el que Pusha T pregona ("Lloramos juntos, yo rezo por mis prójimos) a través de un bleep de censura, mientras Mavis Staples instruye: "Se viene el cambio/Será mejor que estés listo". El momento más emotivo quizás sea "Hallelujah Money", con Benjamin Clementine, un gospel dedicado al capitalismo, el poder, la construcción de muros y el relativismo moral cantado con un tenor extraño y cautivante, estilo Nina Simone, y un sarcasmo silencioso mientras el coro invoca "estelas químicas". En algún lado, Leonard Cohen sonríe.

 

En otras partes del disco, las sátiras se extienden demasiado, hay grooves vagos que ruegan por un remix, cantantes geniales desaprovechados y material sin terminar, y hay un himno inspiracional que no está a la altura de la circunstancia. Pero la curaduría de Albarn es aguda, y mantiene a las cosas en movimiento, de modo que la energía rara vez se cae, incluso tratándose de 26 canciones (en la edición deluxe). Si bien es un disco desparejo, es brillante para los estándares de un mixtape, que quizás sean la mejor forma de evaluarlo: una mezcla fiestera en la que el jamaiquino Popcaan rockea unos beats de dancehall espaciales mientras Albarn lamenta estar bailando solo "en un mundo de espejos", sin dudas con un palo de selfie en la mano. Dice tener más de 40 temas adicionales de estas sesiones, en diferentes fases de terminación, incluyendo una versión en árabe de "Busted and Blue", su encantadora balada sobre una vida atontada por el litio. Que vengan más, amigo: vamos a necesitar todas las zapadas empáticas que puedas darnos.

 

Fuente: Rollingstone.com.ar

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