Nota: Sol Romero   |  Foto: Paula Fortugno
5 gatos mendocinos: un fogón en escena
21.05.2017 | Julepe Bar
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El proyecto que fusiona la obra de un quinteto de cantautores locales se presentó el viernes pasado en Julepe Bar y Muchamerd estuvo ahí para escucharlos maullar.

Nació como un plan anti domingo en el patio de alguna casa, donde pintó juntarse y tocar. Siguió arriba del escenario de un bar lleno de gente y ni ellos saben cómo continuará. Así fue como 5 cantautores que, además son amigos, decidieron juntarse a ver qué sale y gestaron algo hermoso.

 

“5 gatos”, en el patio, en un bar, en la vereda de tu casa, porqué no. La música de estos muchachos da para el lugar que sea, aunque mientras más cálido mejor.

 

Santiago Marino, Marcos Babar, Emiliano Vega, Gonzalo del Peral y Bru né, son los “reivindicadores de la felinidad”(como ellos mismos se describen) y la desnudan en sus canciones que exponen a través de 5 gatos. La reivindican en tiempos de castigo al gato y aclaran que nada tiene que ver con el sujeto y el amarillo en cuestión.

 

 

“Decidimos trasladar la intimidad al escenario” le cuentan a Muchamerd los felinos unos minutos antes del toque. Van describiendo el proyecto como una fusión de arte piola, arte amigo y compañero. Se acuerdan que empezaron en algún patio, pero por el frío decidieron trasladarlo a un bar. Es un “fogón arriba del escenario” tira uno de los gatos y nos quedamos con eso.

 

El lugar elegido es “Julepe”, un nuevo espacio que al parecer se prestará para la cultura local con el agregado de ofrecer porrones baratos y comida rica. A estar atentos.

 

El toque de esta vez fue excepcional porque el cuerpo de Gonzalo – o Delpi para los amigos – no pudo estar presente pero en su lugar pusieron en el escenario dos cosas: la maravillosa voz de “La Eneida” (Fernanda Eneida) y un par de zapatos de este pibe. Marrones, limpios y talle 46.

 

 

“Si sucede la noche, sucede”, es lo que dicen estos prometedores artistas atados a la naturalidad del encuentro. Las composiciones son individuales pero el proyecto es colectivo y amiguero. Cada uno con su estilo planean grabar pronto un EP y seguir gateando al compás de esas guitarras.

 

Las canciones se dieron una a una en armonía con el clima de “nos conocemos todos” que se vivió en el bar. Hubieron momentos para putear al sonidista y otros para escuchar con los ojos cerrados la poesía de paz de estos artistas que hicieron de un viernes y una calle estruendosa sin sentido, cómo es la Arístides, un espacio y tiempo para el placer melódico.

 

A seguirles el rastro.

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