Nota: Sebastián Frank   |  Foto: Martín Pravata
Cadillacs y dinosaurios
12.12.2017 | Godoy Cruz, Mendoza.
Cadillacs-tapa-final.jpg

Los Fabulosos Cadillacs cerraron la noche de sábado de La Fiesta de la Cerveza en la jornada de mayor convocatoria del festival en el parque San Vicente de Godoy Cruz.

 

Gol de Nacho Fernández. Palo y a la bolsa. Es el momento propicio para zarpar rumbo a la festibirra y comernos en la previa de Los Cadillascs.Estacionar cerca del Parque San Vicente y no pagar en el intento era nuestra premisa, entrar y no ser requisados por la policía era la segunda. Concretamos la primera y fracasamos rotundamente en la segunda pero, a pesar de todo, logramos ingresar al predio.Este año la organización de La Fiesta de la Cerveza apostó por mudarse de lugar, sumar público, ampliar el patio cervecero y agrandar la grilla de bandas.

 

 

Nos perdimos el comienzo de la tercera noche y un par de bandas pero alcanzamos a escuchar algo de Spaguetti Western mientras nos dirigíamos a la carpa de prensa, donde se llevó a cabo una pequeña conferencia de prensa con invitados especiales. Es la primera vez que hacemos de cuenta que somos lo que hacemos. La fantochada organizativa dirige los hilos de una vomitiva conferencia que no da para mucho y que poco aporta a la velada; espantados y en busca de una birra nos metimos nuevamente al campo y enfilamos para el escenario B, donde se preparaba todo para escuchar a El Kuelgue.

 

 

Cerca de las 22.30 horas ya son más de 12.000 las personas que entraron al parque y comprar una cerveza se hace eterno.

 

Es notorio como la calidad del patio cervecero bajó en esta edición de la fiesta. Birra en mal estado, aguada, caliente, mal fermentada y cara. Son pocos los puestos que lograron atender la demanda y satisfacerla. No llevamos estadísticas confiables pero una de cada diez personas que entrevistamos tuvo la suerte de tomar una buena cerveza en la jornada de sábado.

 

 

23.15 y al pie del escenario A se agolpa una multitud. Ocho años han pasado de la última vez que Los Fabulosos pisaron Mendoza y la convocatoria de la tercera noche se debe en gran medida a eso, al tiempo que ha transcurrido, lo que hace que el reencuentro sea algo que genera muchas expectativas. Corridas, amontonamientos, trencitos de gente que cruzan la marea humana para ubicar un lugar más cerca del escenario. Todo a punto caramelo.

 

 

“Manuel Santillán el León”, “Mi novia se cayó en un pozo ciego”, “El aguijón” y “El genio del Dub” fueron algunas de las canciones que eligieron Los Cadillacs para calentar motores.

 

 

Mágicamente, como si se tratara de la cápsula del tiempo, nos trasladamos a mediados de los 90´, y cual adolescentes de esa época volvemos a cantar y a sentir esa alegría de reconocer cada acorde, cada melodía. Treinta y dos años de carrera, de canciones y letras que están grabados en el inconsciente colectivo.

 

 

Hubo tiempo para escuchar temas del nuevo disco y ahí sonaron “La tormenta” y “La salvación de Solo y Juán”, momento que sirvió para descanzar los pies, recargar el vaso y prepararnos para la segunda parte del show.

 

 

Pasada la medianoche el repertorio seguiría la ruta de clásicos que se hacen ineludibles: "Rey azúcar”, “Carnaval toda la vida”, “Carmela”, “Mal bicho”, “Matador”, “Siguiendo la luna”, “Vasos vacíos” y “El satánico Dr. Cadillacs” hasta llegar al fin del recital con “Yo no me sentaría en tu mesa”. Más de hora y media de performance que dejo a todo el mundo contento.

 

 

El paso del tiempo pareciera tener un doble efecto: lo destruye todo o acomoda todo en su lugar. Las paradojas parecen resolverse en esos términos, donde la lógica no tiene mucha cabida. De la nada es imposible construir algo. A más de 32 años de la creación de Los Fabulosos Cadillascs, el paso del tiempo nos muestra que a pesar de los años el legado musical de Los Cadillacs está más que vigente y que se convirtió en capital cultural que atraviesa generaciones.

 

Video Clip