Nota: Sebastián Frank   |  Foto: Martín Pravata
Una vuelta por el inframundo
20.12.2017 | Espacio Cultural Julio Le Parc - Mendoza.
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El sábado alcanzó temperaturas que superaron los 40° y en San José, el vórtice del inframundo abrió sus puertas al Movistar Fri Music.

Cuando el deber llama, no podemos esquivar el bulto; si hay un festival de rock hay que ponerle pechera, sobre todo si toca El Mató a un Policía Motorizado. Cuando no se puede escapar del calor hay que abrazarse a las llamas.

 

El sol rajaba las piedras y encendía el asfalto, el zonda en altura secaba el aire y la presión aplastaba neuronas, así fue que pasadas las 20 nos acercamos a las adyacencias del Le Parc.

 

 

Miles de personas, en constante flujo de tránsito, asolaban las inmediaciones. En la entrada al Le Parc largas colas ordenaban el ingreso del público al predio mientras los vendedores ambulantes no paraban de ofrecer cerveza a los visitantes. A medida que nos aproximábamos al cacheo requisatorio de la seguridad podía verse el basural que dejaban en el camino: botellas de vidrio, plásticos, cajas de vino, latas, vasos y porquería por doquier. El control de entrada prohibió el acceso con bebidas alcohólicas, así que todo lo decomisado quedó tirado en la calle y las veredas. Todo muy ecológico.

 

 

El intrincado camino hacia el escenario y nuestra impuntualidad recurrente nos hizo escuchar las primeras canciones de la banda platense en la fila de entrada, mientras gestionábamos las acreditaciones y precintos correspondientes para el campo del escenario principal, donde hacía minutos, El Mató había salido a escena.

 

La organización del festival esperaba que asistieran más de 30 mil personas, lo que requirió una logística más o menos acorde a esa cantidad de personas. Además del campo, reservado solo para los clientes de la compañía de telefonía celular, el predio contaba con un circuito nutrido de actividades, puestos de comidas, puntos gratuitos de hidratación y baños químicos, ubicados fuera del edificio del Espacio Cultural.

 

 

Tarde, como de costumbre, nos perdimos la presentación de Pasado Verde, banda local que ya ha compartido escenario con los platenses de El Mató en otras oportunidades en la provincia.

 

A pesar del calor agobiante y del zonda que había comenzado a bajar al predio el público no paró de llegar.

La banda liderada por Santiago Motorizado tocó por periodo de una hora y monedas, ajustados al cronograma estipulado por Don Movistar, pero a pesar de eso logramos rescatar y registrar varias canciones y momentos del show transmitiendo en vivo por nuestra página de Facebook. En cuanto a los temas y canciones que tocó la banda platense, se pudieron escuchar varias de su última placa de estudio “La Sintesís O´Konnor” (2017), que ocuparon un lugar predominante en el setlist.

 

 

Entre algunas de las canciones que sonaron pudimos escuchar: “El Tesoro”, “Yoni B” “Chica de oro”, “Más o menos bien”, “El Mundo extraño”, muchas de las cuales resultaron absolutamente desconocidas por gran parte del público. Esas cosas suelen pasar cuando hay eventos y festivales de esta índole, que mezclan bandas y estilos muy diversos y con públicos muy distintos.

 

 

Cerca de las 21 y con el campo casi lleno pero como mucha más gente tras las vallas que dividían al público, llego el final del recital de Él Mató a un Policía Motorizado que se despidió del Le Parc con “Mi último movimiento”. Santiago Motorizado agradeció a los presentes haber acompañado a la banda y remarcó la importancia de compartir la grilla del festival con Pasado Verde y La Vela Puerca.

 

 

Gran parte de los asistentes al Movistar Fri Music acudieron para ver el recital de La Vela Puerca, encargada de cerrar el festival. Los uruguayos gozan de tener un gran número de seguidores por estos lares y el fuerte de la convocatoria fue en gran medida a ellos.

 

 

Tras el vallado que dividió el campo del resto del predio se ubicó el grueso del público que, apenas escuchó la entrada de los charrúas al escenario, saltaron el cerco e irrumpieron en el campo con banderas y trapos de la banda.

 

 

A la hora que comenzó La Vela Puerca fue el momento que eligió el zonda para bajar de lleno y calentar aún más el espacio, que en el centro del campo elevó la temperatura y la tierra del ambiente para dejar una marea de caídos y desplomados por el calor: bajones de presión varios, esguinces y torceduras de tobillos por decenas y zapatillas que nunca volverán a calzar sus dueños eran imágenes de una fiesta que, a pesar del clima infernal, se desató en el Le parc.

 

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