Nota: Muchamerd   |  Foto: Martín Pravata
Fiesta de la Cerveza: gol de mujer y el gran ensayo de encontrar la eternidad
10.12.2019 | Godoy Cruz, Mendoza.
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Divididos cerró una nueva edición de la liturgia birrera con un show aplastante. Antes, Lucy Patané dejó en claro que “el rock es de las pibas” y Gauchito Club volvió a demostrar por qué es una de las bandas del momento.

Domingo. El cielo amenaza con desatar su furia sobre la cordillera mendocina mientras los noticieros nos bombardean con información sobre el regreso peronista al poder y las elecciones bosteras. El pronóstico advierte sobre la posibilidad de precipitaciones aisladas a horas del comienzo del cierre de una nueva edición de la Fiesta de la Cerveza mientras una marea de gente comienza su procesión hasta el Parque San Vicente.

 

 

El cuarteto local de Algún Grito es el encargado de sacudir la modorra dominguera para abrir paso a las primeras birras con su power rock, mientras que Furia, otra de las bandas con extensa trayectoria local que pasó por la fiesta birrera, desata toda la densidad de su música sobre el único escenario que se montó para esta edición. La cuota “stoner” llega de la mano de Fuzza que, mientras Eve Caletti se prepara para subir al escenario, despliega parte de su repertorio durante más de 40 minutos.

 

Si hasta ese momento la tarde ha sido un coctel explosivo de rock y calor asfixiante, la ascendente y más que interesante Eve Caletti, es la encargada de generar un ambiente mucho más íntimo con sus canciones teñidas de pop, trap, soul, por citar algunos de los géneros que recorrerá durante su presentación.

 

 

Pasadas las 20 y con una considerable cantidad de mendocinos y mendocinas refrescándose en los 11 stands cerveceros dispuestos para esta edición, los Gauchito Club salen a escena con “Chaparrón”, en lo que podría leerse como un claro desafío al cúmulo de nubes que se avecinan desde el oeste. Durante más de una hora, una de las bandas mendocinas que viene pisando fuerte desde hace tiempo con una considerable cantidad de seguidores en spotify y toques cada vez más convocantes, son los encargados de levantar al piberío (y no tanto) con varias de las canciones presentes en Guandanara, el disco de estudio de la banda mendocina. Así, la dupla Nazar despliega todo su repertorio en el escenario con “La pibita”, “Ay chinita”, “El visto” y “King of Achuras”, entre otros.

 

 

A esta altura, la lluvia se convierte en una panacea que no llega y la tormenta toma forma de power rock con pasajes experimentales a través de Lucy Patané, el gol de mujer que se apropió del escenario a lo que fue el demoledor toque de divididos. “El rock es de las pibas”, responde la multinstrumentista y productora bonaerense, ante el público que le reconoce la voladura de bocho que les está pegando. Durante 60 minutos, la banda recorre el disco de estudio que lleva el nombre de la artista y, por qué no decirlo, pone en relieve la importancia que tiene para la música nacional la aprobación de la Ley de Cupo Femenino en Festivales aprobada este año en el Congreso Nacional. Y si bien reconoce la alegría de estar presentándose minutos antes de la llegada de una de las bandas más emblemáticas del rock nacional, cada canción de la banda es un temblor a las entrañas de un sistema que hasta hace no mucho tiempo (y aún en cierto modo también) le daba la espalda a las mujeres.

 

 

Si hasta ese momento, la ausencia de chubascos y la solidez de las presentaciones ya habían garpado la jornada dominguera, la aparición de Divididos en escena fue esa IPA bien helada en tiempos de no prender el aire y remeras estampadas en la piel. Si Mollo decidió enviar un mensaje con la elección del himno nacional a horas del cambio de gobierno no corresponde aquí decirlo, quizás, las miles de gargantas que lo cantaron con aires de libertad si puedan hacerlo.

 

 

Lo que siguió después fue Divididos en su máxima expresión. Matices, estilo, técnica, prolijidad, fuerza y, sobre todo, rock del bueno. Porque en conclusión Divididos pareciera ser eso, un resumen exquisito del rock argento. Por eso nadie parece sorprenderse cuando durante más de dos horas, Mollo, Arnedo y Catriel recorren la historia discográfica de la banda, con los habituales guiños a la etapa comandada por Luca en Sumo y el recuerdo a los insuperables Pappo y Sandro.

 

 

“Sobrio a las piñas”, “Haciendo cosas raras”, “Alma de budín”, “Tanto anteojo”, “Que tal”, formaron parte del menú exclusivo del trio que, como nos tiene acostumbrados, cerró con los clásicos de Sumo “banderitas y globos”, “La rubia tarada” “Crua Chan”, “El ojo blindado” y “Next Week”.

 

 

Una de la mañana. Miles de zapatillas deambulan por la ciclovía dando lugar al ritual de las piernas cansadas por el agite. Y ahí, mientras aún quedan en el aire los últimos acordes de Ricardo, nos permitimos soñar con decirle alguna vez: “Sí Ricardo, no ensayes más, ya sos eterno”.

 

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