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Que sea cine y del verde
06.09.2018 | Nave Universitaria

Desembarcó una nueva edición de nuestro querido BAFICI en Mendoza y les muchamerdianes estuvimos ahí para snobearla toda. Con el lema “que sea cine” como bandera la onceava edición pintó la Nave Universitaria y el Microcine Municipal con un poco de feminismo y nos dejamos salpicar.

El arte como reflejo de la coyuntura muchas veces es más efectivo o emotivo que lo institucionalizado por papeles. El arte como vanguardia se adelanta a los procesos sociales o quizás son los procesos sociales los que toman del arte preceptos para mutar. El poder feminista de los últimos años, sobre todo en América Latina donde nos atrevemos a destacar el movimiento en nuestra querida Argentina, viene pateando fuerte el tablero del patriarcado. En busca de la liberación de las oprimidas y la igualdad de todes. Las expresiones artísticas son una pata fundamental del movimiento ya que es el arte el que todo lo transforma. En esta caso, el cine.

 

 

Ya habían adelantado desde la producción que las mujeres serían las protagonistas en los cortos y las películas seleccionadas para la edición 2018 del Buenos Aires Festival de Cine Independiente.  La productora general del evento en Mendoza, Carolina Peralta, afirmó que el cine es un “tester social” y es lo que “nos va marcando agenda”. “La programación del Bafici ha sido netamente feminista”, spoileó Carolina y así fue durante los 5 días que duró. Sin embargo la potencia de mujer se sintió el jueves cuando un ícono del movimiento y de la epistemología apareció con sus 78 años en la sala verde de la Nave Universitaria.

 

Hablamos de Esther Díaz, inspiradora y protagonista del film escrito y dirigido por Martin Farina, “Mujer Nómade”. Se proyectó el segundo día del festival a sala llena y después del film hubo tiempo para escuchar a sus hacedores acerca de la producción. La vida de Esther es tan rica como compleja. La filosofía que escribe y transita no puede describirse en una nota, hay que escucharla y leerla. Y por supuesto, ver Mujer Nómade.

 

Farina logra hacer un film hiperrealista de la vida de una mujer que rompe con todo prejuicio y mandato que se le cruza. Logra retratar a una señora en su sexualidad plena, porque su cabeza está plena. Con una mezcla de planos que hablan de la misma justa manera que el texto, el director nos muestra esos detalles donde el ojo no  llega. Necesarios a la hora de la narración que hacen a la emotividad de la peli y nos hacen sentir cerca de lo que sucede en ella. Además juega con la música y el sonido de tal manera que lo que podría ser un bodrio: la vida de una epistemóloga feminista, termina por ser una gran película/documental que cumple con el objetivo que tuvo Farina al convocar a Esther: mostrar cómo la filosofía atraviesa un cuerpo.

 

 

 

 Que sea ley, que sea cine y que el BAFICI Mendoza nos vuelva a traer grandes perlitas como esta.