Alilin-tapa3-thumb.jpg
Nota: Analía Martín   |  Foto: Martín Pravata
Sacerdotisa del tango
16.08.2019 | Mendoza, Argentina.

Ailín Rutchle, abraza cerrado, cierra los ojos y baila. Así esta mendocina salió campeona del Campeonato de Baile de la Ciudad en la categoría de “Tango Pista Adulto”. Junto a su compañero de baile -Ariel Taritolay-, pasó a la final en el Mundial de Tango que se definirá el 20 de agosto.

 

Después de barajar varios lugares y horarios, sucedió que el lugar de encuentro para la entrevista fue Zona Tango (calle Perú 1779, casi Barcala, de Ciudad). “En lo del Charli”, dijimos las dos casi al unísono por teléfono. A mi se me dibujó una sonrisa: se me hacen simpáticas esas pinceladas entre poéticas e irónicas que te regala la vida sutilmente. Digo esto porque la primera vez que vi bailar a Ailín Rutchle fue en la milonga de Zona Tango. Vi a la Negra pararse en la pista con esa sonrisa enorme que tiene, abrazar cerrado, cerrar los ojos y… bailar. Baila con el compañero de turno, baila con todo el cuerpo, baila con las emociones, baila con la música. Ella, sale a milonguear.

 

   

Una menduca sacando viruta al piso porteño

 

- ¿Cómo entraste en el tango? … ¿o cómo el tango entró en tu vida?

 

- El tango siempre estuvo presente. Mi abuela era bailarina de tango, ya no lo hace más pero siempre sonó tango desde que era chica… Pero a bailar… fue hace ocho años. Un día llegué de casualidad a un lugar en Córdoba que se llama “Tsunami”, yo fui a una fiesta de bachata pero en ese lugar todos los demás días se bailaba tango. Y al entrar en el lugar, dije: wow… - Hizo una pausa, como si aguantara por un instante la respiración. Yo creo que en ese momento viajó mentalmente a aquella milonga disfrazada de bachata. Y siguió - creo que habré ido unas dos o tres veces más a bailar bachata hasta que un día agarré un folletito de las clases de tango y fui.

De ahí en más, no pude parar – Y suelta una carcajada.

 

- ¿Cuándo fue ésto?

 

- Arranqué en octubre del 2011 y estuve 40 días milongueando sin parar. Iba todos los días y tomaba clases todos los días. Una manija terrible. En diciembre del 2011, me vengo a Mendoza por cuestiones de trabajo. La primer persona que contacto es al Charli, y él me llevó a La Pipistrella, cuando estaba en la calle San Juan. Y fue el Charli quien me contó acerca de las otras milongas que había en Mendoza y fui a todas, todos los días, hasta que se me pasó la fiebre.

 

Nos reímos. - Que fue mucho tiempo después -, remata. Más risas.

 

  

 

 

- Al participar de competencias ¿sentís que te subestiman por el hecho de ser del interior y no de Buenos Aires?

 

- Si las competencias son de Buenos Aires, como por ejemplo el Mundial de Tango, sí, siempre. Además existe como otra relación entre las personas que compiten y son de allá y quienes integran el jurado. Muchos del jurado son maestros, dan clases allá, entonces a la gente de Buenos Aires se les hace mucho más fácil interactuar. Han podido bailar con esa persona en milongas, se conocen. Y para alguien del interior es como más difícil esa llegada.

 

Convencernos un día de veras,

que todo lo bueno no viene de afuera.

Que tenemos estilo y un modo,

que hace falta jugarlo con todo.

“Convencernos” de Eladia Blázquez / Chico Novarro

 

 

 

- ¿De qué trabajás?

 

 

- Trabajo en Fuerza Aérea, soy cabo principal. Y mi especialidad es mecánica aeronáutica.

 

-¿Se relaciona en algo tu actividad profesional con el tango?

 

- No, para nada. Son dos cosas muy fuertes...Pero lo que tienen en común las dos cosas es una especie de revolución, digamos. Mi especialidad no está bien adaptada para el género femenino. Cuando yo llegué en el 2011 a trabajar en Mendoza éramos dos mujeres nada más y se hizo muy difícil porque seguimos siendo dos – Y se ríe pero con cierto aire a victoria. - El tango, no es un ambiente comparable con la Fuerza pero sí tiene actitudes bastantes machistas. Más allá que eso cambia, y que estamos en una época de muchos cambios, aún hay cosas que se notan.

 

En el tango, durante mucho tiempo estuvo esa idea que es la mujer la que tiene que seguir al varón en la danza, o interpretar la marca del varón, pero hoy por hoy ya no es lo mismo. Ya desde el hecho en cómo nombrar los roles, hay alguien que marca y otro que sigue que no necesariamente tiene que ser la mujer, una mujer puede ser quien marque y el hombre dejarse llevar, dos hombres bailando, dos mujeres bailando. Hoy la idea es salir a bailar y armar un diálogo en el baile y no el hombre proponiendo movimientos todo el tiempo y nada más.

 

 

- ¿Creés que esa libertad, esa revolución que se está dando dentro del tango y los roles, colabora a la danza? ¿Se disfruta más?

 

- Yo creo que si se respeta el inicio de la danza, lo básico, si se respeta al otro/a; sí, colabora. Como en la vida misma, si hay un respeto por la otra persona, si vos no te olvidás que estas bailando con otra persona y querés construir un diálogo desde ahí, sí, va a ser para mejor. Si vos te sentís bien, y la otra persona también y al salir a bailar los dos están cómodos, y al mismo tiempo, no hay como un libertinaje, o una dominación ni imposición en ambas parte, está bien. La idea es pasar un buen momento, y en mi caso, además es un súper cable a tierra.

 

 (…) sin embargo te busqué

hasta que un día te encontré

y con mis besos te aturdí

sin importarme que eras buena...

Tu ilusión fue de cristal,

se rompió cuando partí

pues nunca, nunca más volví…

“Gricel”

Letra: José María Contursi.

 

 

(…) y el tango que tu amas te quema en su llama

 

-¿Por qué bailás?

 

- En mi caso creo que es porque como que todo el día cargás con una pesadéz de cosas que se te acumulan y llega un momento en donde canalizás esas cosas en tierra, y la danza me permite poder hacer eso más sanamente.

 

- Es como una especie de purga, como sanación...

 

- Y como motor. Siento que es como un baile que tiene que nacer de adentro y quedarse adentro. No me imagino el día de mañana bailando hacia afuera, por eso me considero más milonguera que bailarina de escenario. Prefiero más abrazar, y si está sonando un tango y su letra es profunda y justo lo sentí porque me estaba pasando lo mismo, o me pasó y lo recordé, lo capto y me lo guardo. Y al revés, es como una retroalimentación con quien una baila. Me considero una persona intensa, quizás por situaciones que me tocaron vivir de muy chica. El servicio militar lo hice a los 17. Y esas cosas te suman, y creo que por ahí cuando una abraza creo que busca llenar esos vacíos que a veces uno siente transitando el día, la semana, el pasado.

 

 

- ¿Bailás también con las emociones?

 

- Sí, bailo con las emociones que, a veces, me han jugado a favor. El tango no es sólo una danza sino que tiene mucha historia, si vos profundizás en las letras de los tango vas a descubrir muchísimo más. Son historias de sus vidas, son letras de cosas reales; como “Gricel” que realmente existió Gricel. Y si vos saliste a bailar y no pudiste interpretar un poco, ponerte en el papel de Gricel es medio como vacío. Igual, se mezcla también un poco las situaciones de una/o en la vida. Me ha pasado de estar toda la noche llorando porque el tango es como muy fuerte. Si estás triste el tango puede empeorar todo o mejorarlo. Puede potenciar cualquier emoción. No podés saber eso. Yo he venido a la milonga porque necesitaba sentirme mejor y también he venido muy contenta a bailar. Hubieron letras de tango que fue como mi vida misma, me ha pasado de decir: ¡¿Cómo sabe?! - Nos reímos las dos a carcajadas porque ¿¡a quién no le ha pasado algo así con la música!? 

 

 

 

-¿Qué aprendiste del Tango que lo usas en la vida?

 

- Creo que el rol de la mujer en el tango me ha dejado y me deja una enseñanza muy grande. Además de toda esta revolución social que me ha ayudado muchísimo en el trabajo. Yo estaba como muy arraigada a las reglas y el tango abrió esa revolución en mi como para poder decir “no, esto está mal. De esto me abro. Esto se puede cambiar”. El tango me ha dado esa posibilidad de entrar más en lo social y ver que hay otros pensamientos.

 

 

- ¿Orquesta y tango favorito?

 

- Orquesta,  Troilo – Marino. Y tango… uf… muy difícil porque eso va cambiando… “Garras”, creo que ahora podría decir ese.

 

No pude más y en mi afán por llegar

era un duende errabundo

que se perdió sin poderte encontrar

por las calles del mundo...

Y me he quedado

como un pájaro sin nido, como un niño abandonado,

con mis penas que se agarran como garras

y desgarran a mi corazón.

“Garras”

Letra: José María Contursi.