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Nota: Fernando Rocher   |  Foto: Marcos Doña
ETERNAMENTE Charly
26.05.2012 / 21 hs | Estadio Arena Maipú

 

El ícono indiscutible del rock argentino se presentó el pasado sábado 26 de mayo en el Stadium Arena de Maipú, donde más 4.500 personas esperaban su regreso a la provincia de Mendoza.

 

La primera idea que atravesó mi mente al compás de Fanky fue la del cuento de Eduardo Sacheri, aquel que culpa al tiempo: “…El tiempo que nos hace la guachada de romper los momentos perfectos, inmaculados, inolvidables... Porque si el tiempo se quedase ahí inmortalizando a los seres y a las cosas en su punto justo, nos libraría de los desencantos, de las corrupciones, de las íntimas traiciones tan propias de nosotros los mortales…”.
 
 
Pero García estaba ahí de nuevo, en frente de mí, quizás más viejo, algo más lento sobre el escenario y, por qué no, con unos kilitos de más, pero no importan esos detalles porque la tormenta ya pasó y Charly sigue como siempre: cantando y tocando; uno de los próceres vivos de aquellos que muchos llaman rock nacional.
 
 
En el camino quedaron Pappo y hasta el mismísimo Flaco. Pero García no, a sus 60 años se encuentra en el punto de maduración justa para seguir iluminando el camino musical de tantos argentinos. Sinceramente, tengo que reconocer que en el segundo tema, Rezo por vos, fue imposible evitar que se me escapara una lágrima. Pero, aguantando el nudo en la garganta, pude disfrutar del concierto de Charly Garcia and The Prostitution.
 
 
La banda es increíble; 11 músicos en escena desbordando canciones, aquellas que vos y todos hemos cantado mil veces, por tirarte algunos nombres: Cerca de la revolución, Pasajera en trance, Piano bar, Demoliendo hoteles... Puedo seguir, mirá que la lista fue de 25 canciones y más de dos horas de un show increíble llamado 60x60, igual que su último trabajo discográfico. Todo medido y perfectamente calibrado hace que no sea un show más, sino uno que va a quedar en los oídos y en la piel de todos los presentes. Sus manos acarician las teclas con la misma soltura que siempre tuvo. Su voz conserva algunos vestigios de la vida de excesos que todos conocemos, pero admirablemente afinado y conmovedor. No sólo todavía irradia talento, sino el carisma que algunos pocos poseen, ese carisma que denota su estatus rockstar. 
 
 
Con un brake donde se emitió en las pantallas un fragmento del corto Un perro andaluz, el concierto siguió, los aplausos y gritos no cesaron en toda la noche. Con decirte que la gente de prensa observó todo el concierto de pie sobre sus sillas asignadas. Si mirabas alrededor podías ver a familias enteras cantando cada una de sus letras. Poco a poco transcurrieron las dos horas y todos sabíamos que pasaba. El recital se terminaba, pero Charly nos regaló Eiti Leda, Nos siguen pegando abajo, Rock and roll yo. Aun así el público no se movió de sus lugares y García volvió con un cigarrillo en la mano para hacer Canción para mi muerte donde literalmente el suelo del Stadium tembló ante la euforia de un público extasiado. La frase más notable fue: “Se arregló el cortocircuito”, ya que todos conocemos la eterna relación de amor y odio con Mendoza, insisto: Mendoza, no su público. Para los que no pudieron asistir sepan que tenemos Charly para rato y, seguramente, no faltaría el comentario de cualquier señora de barrio diciendo “Yerba mala nunca muere”.