Nota: Analía Martín   |  Foto: Martín Pravata
“¿Para qué es la sangre sino para derramarla?”
26.09.2017 | Mendoza, Argentina.
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Era el último sábado de invierno, y quisimos despedir a la más escalofriante (cuack) de las estaciones con una obra del género de “terror”. La Decimotercera Compañía, bajo la dirección de “El Guille” García, está espantando en la Sexta Sección y con MuchaMerd fuimos a hacer de caza-fantasmas.  

No sé para ustedes, pero para mi las sensaciones y los sentidos están ahí para hacernos acordar que estamos vivEs. “La Casa 13 esconde una historia de sucesos macabros que ocurrieron hace años en la Sexta Sección. Invita a los protagonistas y asistentes a descubrir un viaje oscuro y tenebroso que impacta en los sentidos hasta quitar el aliento”, susurra la gacetilla de la obra La Casa 13. Experiencia paranormal, dirigida por Guillermo (El Guille) García. Ávida de sentirme viva (ponele), fui a experimentar la más primitiva de las sensaciones: el miedo.

 

“El miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido”, quien acuñó la frase fue H. P. Lovecraft, escritor estadounidense (1890 – 1937) de grandes clásicos de terror y ciencia ficción. Esto es así, porque lo desconocido tiene una estrecha relación con lo que no se puede controlar.

 

El gran acierto de La Decimotercera Compañía es haber tomado el guante del teatro sensorial. En medio de tanto teatro neo-costumbrista (si cabe el nombre), de obras cargadas de existencialismo y pocos elencos que se animen a incluir elementos nuevos sobre las tablas, el elenco dirigido por El Guille García asusta y ahuyenta la flojera del espectadEr mendocinE, y por qué no, la flojera creativa del ambiente teatral. Ser público de La Casa 13 es perder el control, usar los sentidos de manera desordenada, y si tus estructuras mentales te lo permiten o tu apego a la realidad no es tan ajustado, podrás divertirte como niñE en tren fantasma.

 

 

Otros dos autores estadounidenses (porque si hay alguien que sabe de “miedo” son los yankees) como Noël Carroll y Stephen King, han determinado diferentes categorías a la hora de ver cine, leer un libro o ver teatro de terror. Así tendríamos: el terror, que tiene que ver con el mundo de las ideas y la especulación, no necesita un monstruo porque puede ser un humano el responsable de los hechos que nos aterrorizan; el horror, que siempre incluye a una criatura que trasgrede de cierta manera las reglas o convenciones del mundo diegético en que es situado; y una tercera categoría según King: la repulsión. “Éste es el nivel más bajo del género del horror, donde encontramos demasiada sangre y trozos de cuerpos humanos”, dirá el autor de El Resplandor. De las tres categorías de miedo, la más efectiva (en términos de impacto emocional) es el terror. El mundo de las ideas, lo que está en la cabeza de la gente, es lo más espeluznante. Esto es así porque es absolutamente impredecible, y a la vez, lo que más fuerza identificadora tiene. En algún momento en nuestras vidas, aunque así fuera en sueños, vimos a la dulce sensación de control siendo desgarrada en las fauces de nuestra propia locura.

 

La Casa 13. Experiencia paranormal, tiene mucho de repulsión, algo de horror y nada de terror. Si al viaje sensorial que empieza delicadamente con sonidos y música de suspenso, sumado a la intimidad del teatro El Taller y la interacción con el público; hubiera sido acompañado desde el guión con alguna idea sustancial que genere especulación en el público, esta experiencia hubiera sido dantesca. La obra tiene un argumento anémico que descansa en la creativa disposición de la sala y la idea por demás divertida que significa asistir a una obra que juega con lo sensorial.

 

El género del horror ha tenido ciclos de popularidad, según Stephen King, estos se dan cada diez o veinte años. En su libro Danse Macabre (Danza macabra) se lee: “Estos períodos parecen siempre coincidir con períodos de desequilibrio económico y político; los libros y películas parecen reflejar esas inquietudes que flotan libremente –a falta de un mejor término– que acompañan esos períodos de tensión, graves pero no mortales". Oh casualidad, en una de las provincias argentinas donde hay semejante manantial de cultura, cultura líquida que brota en este desierto de centros culturales y espacios de expresión, hay un elenco haciendo “terror”.

 

Por último, y volviendo a la utilización del espacio, siempre me han parecido poético los guiños que le hace el teatro al cine. Con semejante pasillo que tiene El Taller ¿cómo no usarlo? Además de trasgredir con el espacio teatral, de provocar la interacción, es estéticamente hermoso. Bravo.

 

“Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae”. Drácula de Bam Stoker 1992.

 

 

 

Ficha técnica

“La Casa 13: experiencia paranormal”

Dirección: Guillermo García.

Actúan: Rocío Diéguez, Martín Fernández, Diego Grilli, Bernarda Hopp, Beto Lisanti, Francisca Manchón, María Emilia Miralles, Carlos H Sosa, María José Olivera, Virginia Ubaldini, Sebastián Vicario y Lautaro Zera.

Próxima función: sábado 30 de septiembre a las 21.13, 22 y 22.45.

Lugar: teatro El Taller (Granaderos 1964).

Entrada: $ 100. Reservas: 155-711202.