Nota: Paula Janin   |  Foto: Paola Alonso
Inventario de mujeres que arden
09.11.2017 | Mendoza, Argentina.
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Este viernes a las 22 en el Teatro Cajamarca se estrena “Inventario de un jardín que arde”. Obra teatral, colectiva, dirigida por Verónica Manzone y Agustina Tornello. Una invitación a recorrer paisajes construidos por mujeres, hechos de presente y de las astillas traslúcidas que son sus cuerpos. 

Palabras, movimiento, mujeres, un inventario de imágenes, historias, verdades. Fragmentadas, al mismo tiempo un fragmento y unidad. Cada paso dado en su cuerpo de féminas, en su abrigo de sensaciones siembran preguntas ¿Quieren respuestas? No, eligen quedarse en el vacío de la incertidumbre. Inesperada e inevitable, la creatividad comienza a florecer y surge lo nuevo. Surge un jardín en llamas encendido por la potencia de las preguntas que son como fractales danzando. En esta sintonía, Verónica Manzone nos invita a conocer su visión.

 

¿De dónde surge la semilla de este jardín que va a arder el viernes?

 

Es difícil pensar en una sola cosa, la verdad vienen miles de semillas a mi mente. Primero, es la amistad con Agustina, tomar juntas la decisión de dirigir, y hacerlo. Queríamos hacer una obra que tuviera que ver con nosotras, el rol de la dirección era una excusa para estar involucradas en un proceso que nos identificara. Otra semilla, es que somos todas mujeres. Con Agustina no sabíamos de qué trataría la obra, pero sí desde un principio tuvimos claro que debía ser desde una mirada singular: la de la mujer.

 

¿Desde qué lugar externo e interno podés percibir que se fue construyendo la dramaturgia? En ustedes como sororidad y en vos como mujer.

 

El texto es un entramado complejo, que va desde lo más íntimo de cada una hasta lo que podemos ver y/o pronunciar colectivamente. Cuando una se anima a una creación sin fecha límite de estreno, y sin texto fijo, cuando se lanza a la incertidumbre del caos creativo, debe en todo momento confiar en lo grupal. La creación no le pertenece a un individuo, es un trabajo colaborativo. Esos lazos tejidos en los ensayos son los necesarios para poder construir una dramaturgia genuina y profunda. Desde lo personal, pienso que la obra habla de nosotras, ha sido un modo de abrazarnos colectivamente y eso es lo que la torna genuina. Nos permitió conocernos desde un lugar despojado de preconceptos.

 

Siempre he pensado que el teatro, entre todas las cosas maravillosas que tiene, es encuentro. Este grupo fue eso, continuos y profundos encuentros. Esto de la sororidad, maravilloso concepto, es algo que he podido vivir en el teatro más de una vez, soy afortunada, siempre me he cruzado mujeres de las que he aprendido mucho, y me han sostenido y acompañado. Muchas de ellas también se están animando a roles como la dirección, roles generalmente ocupados por hombres.

 

¿Cómo fue el proceso de llevar el texto a lo vivo, a la puesta en escena y a sus cuerpos encarnándolo?

 

El texto nace durante el proceso, es una dramaturgia de la escena, se escribe y se reescribe desde el cuerpo de las actrices en el espacio. No hubo distancia entre texto y escena, todo se iba produciendo al mismo tiempo. Llevábamos una propuesta de un texto (teatral, noticia, poemas, etc) y en escena se transformaba. Los textos originales se resignificaron en los cuerpos y reescribiéndose con nuestras historias.

 

Como directora ¿cuáles fueron los mayores retos y las más grandes satisfacciones?

 

Las múltiples posibilidades de una propuesta en los cuerpos de cada una de las chicas, es lo que más me ha maravillado de este rol de la dirección, que transito por primera vez. Me ha permitido entender muchas cosas de la actuación, de mi yo “actriz”. Al mismo tiempo me ha permitido un juego creativo diferente al que estaba acostumbrada, eso implica mucho aprendizaje, y atravesar ese “no saber”. Los procesos de investigación tiene momentos de dificultad, porque no sabemos lidiar con la incertidumbre, muchas veces te sentís perdida. Pero de algún modo los límites propios de cada una, en cierto punto terminan por transformarse en creatividad. Hay que abrazar la dificultad para atravesarla. Susan Sontang (escritora, novelista, ensayista, profesora, directora de cine y guionista estadounidense), dice algo así como: “amo mis limitaciones porque son la causa de mi inspiración”.

 

 

Este viernes que estrenan ¿cómo piensan que la obra puede seguirse transformando o transformar en este vínculo con el público?

 

En el programa de mano queríamos escribir que la obra nunca estará terminada (y realmente lo pienso) hay algo del reescribir y reescribirnos que debería funcionar siempre al interior del espectáculo. Además, el espectador, necesariamente va a poner lo suyo en la obra. Eugenio Barba, maestro teatral a quien admiro, dice que hay una dramaturgia que va más allá del tiempo que dura el espectáculo, la llama dramaturgia evocativa, y dice que es eso que sigue construyendo y reconstruyendo el espectador en su memoria. La obra es lo que es, pero al mismo tiempo eso que ES, es singular para cada espectador. Hay cosas que nos superan, la obra nos supera, la sentimos muy nuestra pero sabemos que tiene una vida que va más allá de nosotras mismas.

 

FICHA:

INVENTARIO DE UN JARDÍN QUE ARDE

 

Día: Viernes 10 de Noviembre

Hora:  22h

Lugar: Sala cajamarca | España 1767, Ciudad

Entrada: $ 120 (general); $ 100 (estudiantes y jubilados).

APM 13 años.

 

Texto: dramaturgia grupal

Directoras: Verónica Manzone y Agustina Tornello

Actúan: Giuliana Mattiazzo, Sara Spoliansky, Belén Leyton, Anabel Quintana, Scarlett Morales Contreras, Natalia Di Marco

Idea escenográfica: María José Delgado

Realización escenográfica y técnica: María José Delgado y Katherine Morales

Vestuario: Valeria Gómez

Gráfica y fotografía: Paola Alonso

Prensa: Mariela Encina Lanús - Sol Romero • ARGOT Prensa